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RELATOS DE JOVENES

LA PEQUEÑA PAOLA Y SU AMADO PADRINO

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En la habitación del viejo hotel a la pequeña Paola se le cumplió un sueño, quería que la primera vez fuera con su padrino, le entrego su virginidad, y el, loco por ella, la desvirgo por adelante, y también por atrás.

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Ella era muy pequeñita cuando la bautizaron, y su padrino Javier, emocionado, la sostenía alzada en sus brazos mientras el cura párroco la bendecía y la rociaba con agua bendita.

La familia de ella estaba formada por la madre, el padre, y tres hijos, dos varoncitos y una niña, Paola era la menor de los tres, para esa oportunidad habían elegido como padrino de su nena a un hombre joven, muy, pero muy amigo de ellos, era uno mas de la familia, el tenia una muy buena posición económica, su padre era dueño de una importante empresa de transporte, y tal vez ellos lo eligieron no solo por la gran amistad que los unía, sino también pensando en una futura ayuda económica para su hija, ayuda que le permitiera algún día llegar a estudiar en la universidad, algo que para ellos en esos días les resultaba un sueño imposible de cumplirle a sus hijos.

Lejos estaban todos de pensar en aquel día lo que sucedería muchos años después.

Con el pasar de los años la relación entre ahijada y padrino era como de hija y padre, y mas también, eran amigos, confidentes, compinches, cada vez que el podía estaban juntos, y el día que no la veía, ella lo llamaba por teléfono , así fue siempre, cuando estaban en una fiesta ó reunión, los familiares y amigos le preguntaban a Paola porque no se separaba de su padrino, ya que siempre estaba pegada a el, Paola les respondía a los que la querían escuchar,"mi padrino es mío, mío solo y de nadie mas" y no se movía de su lado, poniendo celosa hasta a la esposa de Javier, que por supuesto igual se reía de la respuesta, al fin y al cabo solo era una niña.

La confianza entre ellos era tal, que por ejemplo, en la época en que Paola ya había empezado a cursar estudios en la secundaria, en el cine todavía veía la película sentada sobre las piernas de su padrino, igual como lo hacia antes cuando era mucho mas chica, ella nunca quería sentarse solita en una butaca, le gustaba estar en brazos de su padrinito, pero para el, tener ahora a su ahijada en esa posición, con la edad que ya tenia, crecidita y con un cuerpito formadito, lo ponía incomodo, y lo llevo a experimentar algo que no se hubiera imaginado años atrás.

Sucedió un día en el cine mientras veían la saga de un famoso film, como siempre ella se sentó sobre sus piernas, esa vez tenía puesta una minifalda de tela de algodón, al ser esa tela tan fina y tan suave, cuando apoyo el trasero el pudo sentir la redondez de sus nalgas, ya estaban bien formadas, se las notaba gorditas y carnosas, le quedaban apoyadas justo sobre su miembro, y por primera vez sintió como la verga se le paraba y latía al estar en contacto con ese culito, Javier contenía la respiración, no quería que su ahijada se diera cuenta de lo que le estaba pasando, pero era inútil, no podía dominar la erección, adentro de su pantalón el pene se movía cada vez mas rozando la cola de ella, no podía creer lo que le estaba pasando.

Tenia la mano apoyada sobre la piel de una de las piernas de ella, estas quedaban al descubierto porque la mini no se las alcanzaba a cubrir, excitado como estaba y sin pensar lo que estaba haciendo, comenzó a tocarla acariciándola muy despacio, sintió la suavidad y la tibieza de esa piel aterciopelada, y amparado por la oscuridad de la sala de cine fue deslizando la mano por debajo de la pollerita.

Al estar sentada a caballito sobre las piernas de su padrino a Paola le quedaban las piernas abiertas, Javier aprovecho esa circunstancia y metió la mano entre ellas, siguió con las caricias tocando sus tibios muslos, llego tan arriba que de repente sus dedos rozaron la bombachita que llevaba puesta su ahijada, como un rayo rápidamente retiro la mano de ese lugar, con el pañuelo se seco la transpiración, sentía su corazón a mil por hora, pero se alegro de haber parado antes de que sea tarde, le daba vergüenza lo que había echo, que pensaría su ahijada si se hubiera dado cuenta, , pero ella no dijo nada, ni se movió y siguió sentada sobre su padrino, al rato, Paola le acaricio la cara como buena conquistadora que era y le pidió a su padrinito si en el intervalo le compraba unos chocolates.

Paso el tiempo desde aquel día del cine y la relación entre ellos era cada vez mejor y mas fuerte, Javier, como padrino de la nena, prácticamente suplía al padre, en lo afectivo y en lo económico, le daba todos los gustos, le compraba cuanta cosa ella le pedía, y pagaba los gastos para que pudiera estudiar en una de las instituciones privadas mas prestigiosas, y mas caras, de nivel secundario, el padre nunca estaba en su casa y no le importaba en absoluto lo que pasaba con su familia.

Era verano, y por esos días la madre y los hermanos de Paola se encontraban veraneando en una playa, ella se había quedado en la casa de la abuela estudiando porque tenia que rendir el examen de una materia que había reprobado durante el año, después de haberla rendido y aprobado le pidió a su padrino si la podía llevar con su familia, quería pasar sus días de vacaciones con ellos, por supuesto Javier acepto, se iba hacer un poco de tiempo entre sus actividades para llevarla, planearon el viaje, Javier iba a ir solo con ella ya que su esposa estaba de vacaciones con una amiga, padrino y ahijada se prepararon, el camino iba a ser largo, debían recorrer más de 800 kilómetros en auto .

En el medio del viaje los sorprendió una tormenta de magnitud inusitada, lluvia torrencial y vientos huracanados que levantaban olas gigantescas en el mar, estas salían de su cauce y llegaban hasta la carretera, la autopista se volvió intransitable y decidieron salir de ella, lo hicieron por un camino viejo, el único que encontraron, recorrieron unos 5 kilómetros hasta que dieron con un pequeño pueblo de casitas bajas y dispersas, un baqueano del lugar les aconsejo pasar la noche en el pueblo ya que era imposible que pudieran seguir viaje, era muy tarde y se sabia del derrumbe de una parte de un viejo puente que habían utilizado para pasar la nueva ruta, por lo tanto habría que esperar al otro día y que pase la tormenta para saber por donde se podía continuar viajando, decidieron hacerle caso y buscaron un lugar para pasar la noche.

En un viejo hotel, que supo de épocas brillantes cuando la carretera todavía no era autopista y pasaba por el centro del pueblo, encontraron un lugar donde pasar la noche, un matrimonio de ancianos que regenteaba el lugar les ofreció la única habitación que todavía quedaba en condiciones de ser ocupada, pero que en esa noche horrible les parecía la mejor de las suites, aceptaron, y por supuesto no hubo de parte de los ancianos ningún interés en registrarlos, no necesitaban, ó no querían saber quienes eran las personas que habían llegado, un hombre joven pero bastante mayor que la niña que lo acompañaba, era mejor no saber nada.

La señora les preparo una riquísima comida casera, luego de cenar junto a los ancianos en la cocina del hotel, Paola y su padrino se fueron a la habitación, Javier ya estaba inquieto pensando que tenia que pasar la noche a solas con su ahijada, mientras subían por la vieja escalera ella se reía, comentaba sobre lo que pensarían sus compañeras del colegio cuando les contara la aventura que estaba viviendo, y que paso la noche a solas en una habitación de hotel con su padrino, sobre todo por esto ultimo le iban hacer mil preguntas, esto lo decía con una sonrisa picara que le iluminaba el rostro.

Entraron al cuarto sintiendo como afuera arreciaba la tormenta, la lluvia y el viento golpeaban contra las ventanas de la habitación y sus vidrios temblaban por el ruido de los truenos, Paola saltaba, se tapaba los oídos con las manos y hacia gestos con su cara de niña como si estuviera atemorizada, se estaba divirtiendo, Javier se reía, comenzó a acomodar algunas cosas y le pidió a su ahijada que se bañara primero, ella le hizo caso y se metió al cuarto de baño, primero lo revisó como buena curiosa que era para saber si estaba en condiciones, después despacio se quito la ropa y se metió cantando debajo de la ducha de agua caliente.

"Padrino ya termine pero tengo un problema, no me alcanzas el bolso que tengo que sacar una pijama"

"Esta bien ya te lo llevo, pero no lo apoyes en el piso que se te va a mojar", Javier le alcanzo el bolso extendiendo el brazo a través de la puerta abierta, pero sin mirar hacia adentro.

Paola salio del baño y Javier se quedo mirándola, era la niña mas hermosa que conocía, olía a flores, a frutas frescas, de pijama se había colocado solamente una remera de algodón de color rosado, el cabello ondulado le caía sobre sus hombros y su piel dorada brillaba en la penumbra de la habitación, en su cuerpo apenas se comenzaban a notar algunas curvas de mujer, debajo de la remera sobresalían las dos puntitas de los pezones de esos pechos que recién estaban naciendo, y se le marcaban la redondez de sus nalgas paradas, sus ojos eran grandes y sus labios carnosos, de repente el se dio cuenta que ella lo estaba viendo y sintió que la cara se le ponía colorada, se levanto y fue a la ducha.

"Padrino que estas haciendo, porque tardas tanto"

El agua caliente caía sobre el cuerpo de Javier, pero no alcanzaba a relajarlo, escucho a su ahijada y por un lado quería terminar rápido de ducharse para encontrarse con ella, pero por otro prefería seguir ahí para no tener que enfrentarse a lo que sentía por esa criatura.

Cuando salio Paola estaba acostada viendo dibujos animados en el televisor.

"Ven acostarte ya hable con mama y le conté los que nos paso, le dije que hasta mañana no íbamos a poder viajar, me dijo que estaba bien, que era mejor que pasáramos la noche en este lugar porque esta horrible para viajar por la ruta"

Javier no sabía que hacer, si acostarse en la misma cama con su ahijada, ó acomodarse en un sillón que había en la habitación, el sentido común y la prudencia le aconsejaban una cosa, pero la pasión que sentía dentro de su cuerpo le pedía otra, muchas veces estuvo a solas con ella pero nunca en una cama, tenia en su mente dos imágenes de esa niña, por un lado la que siempre fue muy coqueta, muy de vestir a la ultima moda, a pesar de ser todavía tan pequeña se la veía atractiva, y ya arrancaba mas de una mirada por la calle, miradas discretas de hombres que disimulaban porque sabían que no era correcto andar mirando adolescentes, pero por otra parte, para Javier estaba la otra niña, esa que había crecido a su lado, a la que vio bautizar, dar sus primeros pasos, llevarla al colegio, estar presente en sus fiestas de cumpleaños, todo le era muy confuso, lo único cierto era que el estaba allí sintiendo por ella además del amor de siempre, una pasión y unos deseos que le daban miedo, no sabia que hacer, pero la misma Paola lo saco de esa situación;

"¿Que estas pensando padrino?, por favor ven a acostarte conmigo que tengo frío, dale apúrate"

La voz de su amada ahijada sonó en su mente como un despertador, ya no importaba nada, despacio levanto las sabanas y se metió en la cama, solo tenia puesto un short sobre su cuerpo desnudo, se acostó boca arriba al lado de ella, afuera la tormenta seguía, pero ahora el sonido del viento y de la lluvia le parecían en esos momentos la mejor de las músicas.

Paola se arrimo contra el cuerpo de su padrino y con su pie toco un pie de el;

"Vistes que estoy helada, estamos en verano pero hace frío de verdad, abrázame por favor"

Javier se dio vuelta, se puso de costado y paso un brazo sobre su ahijada, la abrazo y se apretó contra ella para darle calor, pudo sentir la tibieza y las fragancias que emanaban de ese cuerpo angelical, la remera-pijama de Paola era tan corta que apenas le cubrían sus partes intimas, el se estremeció con el contacto de sus piernas desnudas, al sentir entre sus muslos el roce de esa piel su miembro comenzó a pararse.

De repente Javier se incorporo en la cama como alcanzado por un rayo.

"Paola me voy a dormir al sillón, no debemos estar acá los dos juntos, creo que no es correcto, voz ya estas grandecita y es mejor que duermas sola, tu ya entiendes de estas cosas, no hace falta que te diga nada mas"

Ella lo tomo de la mano y no lo dejo levantarse de la cama, sacudía sus piernitas golpeándolas contra el colchón, y hacia trompita con los labios, como queriendo demostrarle que estaba enojada por lo que le estaba diciendo.

"No, no y no, no me importa, porque dices que no es correcto si acá estamos los dos solos, ¿no te acuerdas que yo siempre dije que tu eras mío?, para mi siempre fue así, y entonces esta noche como tu eres mío quiero que te quedes aquí, en esta cama y a mi lado"

La habitación a pesar del extraño frío que hacia por ser una noche de verano se veía calida, estaba iluminada solo por la luz que emanaba de la pantalla del televisor, los viejos muebles, estilo provenzal, le daban un toque ceremonioso y de quietud al ambiente.

Javier movía la cabeza y sonreía al escuchar las palabras de su ahijada que reflejaban la edad que todavía tenia, le dio un beso en la mejilla y se volvió a recostar para complacerla, pero a su lado le era imposible no estar excitado, abajo del short su verga latía, estaba parada y caliente, no podía controlarse, la pasión que sentía era tan fuerte que ya no le importaba si esa relación era prohibida, necesitaba acariciarla, bajo el brazo y coloco su mano sobre una pierna desnuda de ella, comenzó a tocar esa piel suave, tan suave que parecía la piel de un durazno, ella seguía como distraída mirando televisión, como si no hubiera pedido nada, pero consentida como siempre con su padrino, abrió las piernas al notar que se las estaba tocando, el se dio cuenta de esa actitud, dejo caer la mano ente ellas y pudo sentir la tibieza de esos muslos, siguió con las caricias y fue subiendo la mano palpando esas carnes tibias, hasta que de repente quedo paralizado, se dio cuenta que Paola no tenia puesta la bombacha, la piel de sus dedos estaban tocando la piel caliente y suave de unos labios vaginales, un pubis todavía sin rastros de bello, rápido retiro la mano sintiendo vergüenza por lo que terminaba de hacer, le hizo recordar aquel día en el cine.

En ese instante sintió como Paola daba unos pequeños gemidos, le tomaba la mano y la llevaba nuevamente hasta meterla entre sus piernas, pero el la volvió a sacar de un solo movimiento.

"No Paola, estamos locos, que estamos haciendo, paremos esto acá mismo, te pido disculpas no se lo que me paso", Javier reacciono porque sintió vergüenza y temor por lo que estaba haciendo, y por lo que podía pasar si seguía adelante, sobre todo temor.

"No tu perdóname, ya no puedo callarme, por favor necesito que me escuches, mi sueño es que mi primera vez tenia que ser con el hombre que amo, con el que he soñado toda la vida, y ese eres tu padrino, ya hace tiempo que siento cosas adentro mío, además me doy cuenta que tu también me deseas, lo siento en tus miradas, en tus gestos, quiero hacer el amor contigo, y quiero entregarte como regalo por todo lo que significas para mi lo único valioso que tengo para darte, ya sabes a lo que me refiero"

Javier estaba duro, el sentía desde hacia un tiempo, además del gran cariño de siempre, una atracción especial por esa niña, ella no se equivocaba, el también la deseaba, pero jamás hubiera pensado que su ahijada también sintiera semejante cosas por el, y menos decírselas como lo hizo, pero tenia que hacerle entender que si bien el era joven, era mucho mayor que ella, y que una nena de su edad no tenia que pensar todavía en esas cosas.

"Paola esto no es fácil, no se bien como explicártelo, tienes que tratar de comprender que todavía eres muy chica, es por eso que no esta bien que quieras hacer el amor, menos conmigo que soy mucho mayor que tu, y además tu padrino, hacerlo puede ser un terrible error y puede traernos muchos problemas, ya vas a tener edad para estas cosas y las vas a comprender mejor, hoy seguramente estas confundida, y cuando pase el tiempo me lo vas agradecer"

"¿Pero padrino porque me decís eso?, que problemas nos va a traer si nadie se tiene que enterar, ese va a ser nuestro secreto, yo te amo de verdad, lo siento acá en la pancita, siempre me arde cuando estoy a tu lado, y eso que dices de que tu eres mayor es un cuento, te enamoras y listo, y ya es así, además no te preocupes, yo te voy a decir todo lo que tienes que hacer si babayaba te sigue para que nunca te alcance, te amo padrino, te amo mucho, quédate acá conmigo"

El movió la cabeza y tuvo que volver a sonreír al escuchar las palabras de su ahijada, quería parecer grande, pero cada frase que pronunciaba demostraba lo pequeña que era , Javier se acordó quien era babayaba, el personaje de una película de dibujos animados, un espíritu malo que perseguía a los humanos, buscaba destruirlos si se enamoraban entre ellos, pero el personaje de una niña en el film mostraba algunos secretos mágicos para que no los alcanzara, la habían visto mil veces con su ahijada, era la que mas le gustaba a ella

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En ese momento sintió tanta ternura por su ahijada que la abrazo fuerte, le dio un beso en la mejilla y le dijo que se quedara tranquila, que el también la amaba, y que a partir de esa noche y para siempre el seria para ella sola, que nunca la iba a dejar y que la cuidaría toda la vida.

Paola movió su cuerpito y arrimo su cabeza a la de el, Javier tomo a su ahijada entre los brazos y muy despacio y con mucha ternura apoyo sus labios en los labios de ella, la estaba besando en la boca, por primera vez sentía la dulzura de esos labios de niña, sabían tiernos y con gusto a frutilla, los humedeció con la lengua y lentamente los fue abriendo hasta penetrar en su interior, sus labios quedaron pegados, sus lenguas enredadas, Paola recibió el beso de su padrino, su primer beso en la vida, en sus tiernos labios se posaban la piel de otros labios, los mas deseados por ella, se entrego a el y sintió que todo su cuerpo se estremecía desde la cabeza hasta los pies.

Javier encendió la luz del velador y apago la televisión, sabia que ya no había vuelta atrás, sus manos llenas de deseo comenzaron a explorar el cuerpo de Paola, las deslizo por debajo de la remera de ella y busco y le acaricio los pechos, eran chiquitos, apenas sobresalían, eran un bultito de piel suave, se los apretó un poco y jugo con sus pezones, se detuvo en sus caderas disfrutando de esas curvas y bajo hasta las piernas tocándolas por todas partes, sus carnes eran firmes y la piel aterciopelada, llevo su mano hacia arriba pasando por los tibios y suaves muslos, y llego hasta la zona mas deseada del cuerpo de su ahijada, con toda la palma de la mano acaricio ese pubis angelical, la piel se sentía en ese lugar calentita, suave y sin bello, metió sus dedos en la pequeña rajita, y los movió un poco entre los labios vaginales aprovechando lo mojaditos que ya estaban, jugo un poco con el clítoris, su ahijada emitía unos gemidos de placer acompañando ese toqueteo, luego busco las nalgas, palpo esas carnes, eran hermosas como el las había imaginado, redondas y duras, bien paraditas, su mano subía y bajaba sobre esos montes de piel suave y sedosa, las acaricio y las apretó para sentirlas mejor.

No aguanto mas y le fue levantando la remera, ella lo dejaba hacer, solo levanto los brazos para que se la sacara por arriba, el la tiro al costado de la cama y se quedo contemplando el cuerpo desnudo de su ahijada, lo que veía era como una visión celestial, era la primera vez que veía así a esa niña y su excitación fue en aumento, sin pensarlo se quito el short y quedo desnudo ante la vista de su ahijada, ella lo miro y recorrió con la vista todo el cuerpo de su padrino, nunca había visto un hombre desnudo, se le quedo mirando su pene, era la primera vez que veía uno y le parecía demasiado grande, no era como fantaseaban con sus amigas del colegio, Javier le agarro la mano y la puso en su verga, ella se lo acaricio extasiada, subía y bajaba la mano explorando ese miembro de carne dura que salía del cuerpo de su padrino, estaba fascinada, había conocido algo nuevo.

Paola estaba acostada boca arriba, el empezó a bajar lentamente recorriendo todo su cuerpo con los labios pegados a la piel de ella, le beso esos pechitos blancos y suaves, a sus pezones, duritos y parados, les pasaba la lengua, los chupaba y de vez en cuando les daba un pequeño mordisco, siguió bajando, paso por su vientre y se metió entre sus piernas, las abrió, y acercando la boca al pubis de su ahijada comenzó a pasar la lengua entre los labios vaginales, recorría toda esa entrada de una punta a la otra sintiendo toda la humedad que de allí brotaba, la hundía un poco en la profundidad de esas carnes tibias, la movía adentro de ellas y así podía sentir el sabor de los jugos de su ahijada que se le metían en la boca, se encontró con el clítoris, tenia poco mas de un centímetro de largo y se lo puso entre los labios, se lo chupaba, le pasaba la lengua, y sentía como Paola gemía por el placer que eso le producía, de repente, ella abrió mas las piernas, tomo con las dos manos la cabeza de el y la apretó mas contra la zona del cuerpo que su padrino le estaba mamando, dio un gran suspiro y tuvo su primer orgasmo con un hombre, el primer orgasmo sin necesidad de masturbarse para lograrlo como lo hacía antes.

"Padrino que me hiciste nunca me hubiera imaginado que se podía sentir algo así, te amo, te amo, te amo"

Javier se incorporo, su pene estaba tan duro que parecía reventar, abrió bien las piernas de Paola, se arrodillo entre ellas, y en ese instante se dio cuenta de que había llegado el momento mas esperado, el instante en el que iba a penetrar por primera vez dentro del cuerpo de su ahijada, arrimo la punta de su miembro a la pequeña entrada de esa tibia cuevita, la cabeza de la verga lentamente se fue abriendo paso, ella comenzó a gemir de placer cuando sintió que ese pedazo de carne dura de su padrino la estaba abriendo y empezaba a entrar en su cuerpo.

Apenas había entrado unos pocos centímetros cuando la verga de Javier se encontró y quedo apoyado contra la suave tela de piel que todavía protegía esa entrada.

"Paola mi amor, tienes que aguantar porque por ahí te va a doler un poco, pero enseguida pasa y después va a estar todo lindo"

"Si ya se que la primera vez duele un poquito, pero no me importa, yo quiero sentirte adentro mío, te deseo padrino"

Javier comenzó a empujar lentamente su pene hacia adentro del cuerpo de su ahijada, entre el calor que emanaba de ese tronco que estaba metiendo, mas la presión que hacia, en cualquier momento terminaría rompiéndole el himen, Paola estaba totalmente mojada por la excitación, su cuerpo ardía al sentir la piel caliente de esa verga dura que le estaba metiendo su padrino, Javier ya no se aguantaba, quería meterla toda, muy despacio, pero sin pausa, la fue enterrando cada vez mas.

La cabeza de su miembro seguía empujando hacia adentro la virginal tela de piel de su ahijada, hasta que ese tesoro oculto no pudo resistir mas, no aguanto, se rompió deshilachándose al paso de la verga que se metía entre esas suaves y tiernas carnes.

Ella no grito, solo emitió un pequeño gemido, mas de placer que de otra cosa, movía su vientre por la calentura que la invadía, no le importaba lo que le habían roto, gozaba sintiendo como el pene de su padrino iba penetrando en su cuerpo, por primera vez un pedazo de carne dura de un hombre llegaba hasta sus entrañas, se abrió mas de piernas y lo dejo hacer.

Javier, que ya había metido un buen pedazo de verga en el cuerpo de su ahijada, sabia que en esos instantes la había desvirgado, que había abierto para siempre esas carnes vírgenes, ahora si, ella era completamente suya, el ya no era solamente su padrino.

Después de unos instantes de estarse quieto, siguió empujando el miembro hasta que consiguió meter hasta el último pedazo, ella sentía como a cada embestida los testículos de el la golpeaban en su culito, Javier no quería moverse mucho por temor a lastimarla, sentía que las carnes, tibias y lubricadas, de esa cavidad de ella, latían y a la vez le apretaban el miembro de tan chico que todavía era ese espacio, en esos momentos lo asalto una duda, no sabia que hacer, sentía que estaba por acabar y tenia temor de vaciarse adentro de ella y dejarla embarazada.

Javier levanto un poco las piernas de Paola, acaricio sus caderas y sus nalgas, la tomo de la cintura y comenzó a mover la pelvis haciendo movimientos circulares, su verga se movía muy, pero muy despacio adentro de ella.

Su ahijada seguía gimiendo de placer, tenia toda la vagina abierta y empalada por el miembro de su padrino, podía sentir como ese tronco se desplazaba por su interior acariciando las carnes de su vientre, ese hombre que amaba estaba entre sus piernas y arriba de ella, el movimiento de pelvis de su padrino, aunque muy lento, le rozaba y frotaba el clítoris, esto ultimo hizo que su excitación llegara al punto máximo y tuvo otro orgasmo, fue el mas largo, el mejor.

El sintió los espasmos de ese orgasmo y no aguanto mas, ya no le importaba nada de lo que pudiera pasar después, sus líquidos salieron del interior de su cuerpo y brotaron a chorros a través de la verga, terminaba de echarle un polvo a su propia ahijada.

Paola los recibió extasiada, sintió por primera vez como adentro suyo, de un pedazo de carne dura, salía el semen tibio de un hombre, esos líquidos de su padrino le mojaban su interior y se depositaban en sus entrañas.

Juntaron sus bocas, sus labios, se retorcieron de placer en esa cama con sus cuerpos unidos por la carne y pegados de tanta pasión.

Tendidos sobre la cama no dejaban de acariciarse, el saco su verga de adentro del cuerpo de su ahijada, lo hizo bien despacio y se fijo que no hubiera sangre, apenas una manchita sobre las sabanas reflejaba lo que había pasado.

"Padrino que feliz me hiciste, no me dolió nada, nada, ahora si que eres mío, me dejaste tu huella para siempre y yo me siento tuya, no sabes como te amo"

"Yo también te amo, y voz también me hiciste feliz, ahora ya eres una verdadera mujercita, mi mujercita"

Mientras Javier quedo tendido sobre la cama, su ahijada fue al cuarto de baño a lavarse, se sentó en el bidet y por primera vez vio como de su rajita chorreaba un liquido blanco y espeso, era el semen que le había dejado depositado su padrino en el interior de su cuerpo, apenas con unas manchitas de sangre, se lavo y volvió corriendo al lado de el.

Paola totalmente desnuda se tiro en la cama sobre su padrino, cantaba y reía de la alegría que tenia, el la tomo entre sus brazos, se besaron y se acariciaron por todas partes, después de unos momentos que compartieron hasta relajarse, el se levantó y también se fue a lavar.

Cuando regreso al cuarto vio a su pequeña ahijada sobre las sabanas, desnuda y acostada boca abajo, el no podía dejar de admirar la belleza de todo ese cuerpo, sobresalía ese culito perfecto, redondito, parado, y donde las curvas de esas nalgas carnosas eran una invitación a tocarlas, se acerco despacio, se sentó a su lado y las empezó acariciar, ella riéndose movía la cola, Javier inclinando la cabeza apoyo los labios en esos montes blancos de piel aterciopelada, los besaba, los mordía, con las manos de a poco las fue abriendo, hasta que apareció ante su vista la intimidad mas oculta de Paola, ese ano pequeñito, ese botoncito dorado, ese minúsculo circulo formado por un músculo recubierto de unos pliegues de piel suave, la puerta de entrada a las entrañas mas profundas de su ahijada, acerco la lengua y comenzó a pasarla por ese lugar.

La lengua de Javier humedeció el orificio, trato de que entrara en ese hoyito empujándola hacia adentro, logro abrirlo un poco, la punta de ese músculo carnoso entraba y salía del agujerito, sentía como el esfínter de su ahijada tenia contracciones y trataba de atrapar esa carne que se le escurría entre sus pliegues.

Su ahijada, de tan caliente que se había puesto, movía el culito para todos lados, sentía la lengua del padrino entrando y saliendo de su agujerito, gemía de placer al sentir esa sensación en su cola y tuvo un nuevo orgasmo, a el lo envolvía la lujuria y en esos momentos se sentía seducido por su ahijada, su verga ya estaba otra vez totalmente parada, tomo a la niña de la cintura, la comenzó a levantar mientras le pedía que se pusiera de rodillas, ella lo dejaba hacer y colaboraba, se puso en cuatro patas y apoyo la cabeza en la almohada, abrió las piernas y arqueo la cintura.

El observaba ese magnifico cuadro, el culito de su ahijada, ese que tantas veces miro disimuladamente cuando lo veía marcado en sus ropas, estaba ahí, delante de sus ojos, desnudo, paradito, redondo, lleno de carnes tiernas y suaves, le abrió mas las piernas y se arrodillo entre ellas, con una mano le abrió las nalgas y con la otra dirigió la verga hasta que apoyo la cabeza justo en el agujero del culo, Paola no entendía demasiado bien lo que le estaban haciendo, aunque lo imaginaba.

"Padrino, ¿Qué me vas hacer?

"A lo mejor te va a doler un poco pero quiero que tu culito también sea mío, te va a gustar"

"Aceme lo que quieras voz sabes que yo soy tuya"

Javier por momentos no podía creer lo que estaba pasando, estaba a punto de romperle el culo a esa niña, esa que hasta hace poco jugaba a las muñecas y que de noche dormía con un oso de peluche, esa misma niña ahora estaba allí, desnudita, de rodillas y con todo el trasero al aire, el estaba mas excitado que nunca, puso un poco mas de saliva en el agujerito de Paola y se dispuso a enterrarle la verga, le daba un poco de miedo, desvirgarle el culo a esa edad no seria sencillo, no sabia bien que podía pasar, su verga no era muy grande, aunque a su ahijada le había parecido que era enorme, pero igual, meterla en ese agujerito tan pequeño no iba a ser fácil, meterla y además no lastimarla.

La cabeza de su miembro comenzó a moverse despacio en el hoyito del culo de Paola, presionaba para entrar y los pliegues de piel empezaban a estirarse, a medida que ese tronco de carne dura se abría paso, el músculo del ano cada vez se dilataba mas, Javier arrodillado atrás de ella la tomaba de la cintura, empujaba, y veía como su miembro empezaba a deslizarse hacia adentro del cuerpo de su ahijada, esta vez entraba por la parte trasera de ella.

"Padrino me gusta pero me duele un poquito, acémelo despacio por favor"

"Si mi amor quédate tranquila te la voy a meter de a poquito no quiero que te duela"

Paola no decía nada, aunque sentía un poco de dolor la excitaba la situación, ella, totalmente desnuda y de rodillas, mostrando el culito, y su padrino, también desnudo y arrodillado atrás de ella, abriéndole las nalgas y viendo su agujerito virgen, le empezó a gustar la sensación que le causaba la verga de el tratando de meterse por su culo.

Cuando entro la cabeza del pene, Javier se detuvo, lo dejo un poco quieto para que las carnes del culito de la niña se acostumbraran a tener adentro a ese visitante, después de unos momentos de gozo viendo como latía el esfínter de su ahijada al tener adentro esa punta calentita, empezó a tratar de meterla mas a fondo, de un pequeño empujón deslizo la verga hacia adentro, y no paro hasta que enterró la mitad de su largo en el trasero de Paola.

Ella sentía que un garrote se le estaba metiendo por atrás, por cada centímetro de carne que le entraba, su agujero se abría mas y mas, el diámetro del miembro era demasiado grande para ese hoyito que todavía era virgen y pequeñito, el músculo redondito del ano no resistió la presión de ese grueso tronco que pugnaba por entrar, y de tanto dilatarse y estirarse, se desgarro, y los pequeños pliegues de esa suave piel que lo recubrían, formando el arito dorado, también terminaron por romperse.

Paola dio un pequeño grito, sintió como se le partía su agujerito y mordió la almohada. Javier supo que terminaba de romperle el culo a su ahijada, también la había desvirgado por atrás.

El espero un poco para que a ella se le pase el dolor, luego se movió y acomodo su pelvis entre las nalgas de su ahijada, agarrándose de las caderas de ella comenzó a empujar hasta que le enterró toda la verga.

Paola se abría mas de piernas, le gustaba lo que su padrino le estaba haciendo, arqueaba la cintura y movía las caderas, gemía al sentir ese miembro duro que la taladraba entrando, saliendo y volviendo a entrar, su culo ya estaba totalmente abierto, la sensación que le producía ese tronco moviéndose en sus entrañas le producía un placer tan grande que nunca imagino que existiera algo así, tenia a su padrino adentro de ella, con ese pensamiento en su mente dio un largo suspiro y se relajo totalmente.

Ante ese cuerpo relajado la verga de Javier, sola, sin empujarla, se hundió hasta lo más profundo de las entrañas de su ahijada, llego hasta sus intestinos.

Ella sintió como el miembro de su padrino se le clavaba en ese lugar, se estremeció de pies a cabeza y acabo dando un largo gemido, había tenido su primer orgasmo mientras un hombre se la metía por atrás.

Aferrado de las caderas de Paola, Javier movía la verga adentro del cuerpo de ella, la tenia empalada hasta el fondo, sintió que se venia, no aguantaba mas, dio un ultimo empujón en los intestinos de su ahijada enterrando mas adentro a ese pedazo de carne dura, en medio de ese éxtasis comenzaron a salir sus líquidos gelatinosos regando de semen el interior mas profundo de su pequeña amada.

Paola gimió de dolor y placer por ese ultimo empujón, sintió en su cavidad como se hinchaba ese tronco, como saltaban de el varios chorros de leche tibia, leche de su padrino que por primera vez bañaban sus entrañas, ese hombre que amaba tanto, ahora ya conocía hasta sus partes mas intimas, esas que jamás hubiera pensado que alguien las recorrería, no tenia mas secretos, su cuerpo y su alma eran solo para el.

Cuando Javier retiro el miembro de adentro del cuerpo de Paola, miro el culo de su ahijada y vio que le había quedado totalmente abierto, no quedaba nada de aquel pequeño agujero, de ese hermoso botón dorado que había visto antes de echarle ese polvo, se asusto un poco y le pregunto a ella si le dolía;

"No padrino, no me duele, no sabes como me gusto, ahora si que estuviste adentro mío, me parece que mi hoyito ahora va a tener el molde de tu cosa, eso si, me parece que el agujerito me quedo un poco abierto, ¿se me ira a cerrar, no?

Ella se levanto para ir nuevamente al baño a lavarse, caminaba con dificultad, lo hacia con las piernas abiertas y con las manos se tocaba la cola, lo miraba al padrino y con la cara le hacia gestos cómplices, abría grande los ojos y sacaba la lengua, como dándole a entender que tenia el culito dolorido, se sentó en el bidet, abrió el agua y puso la mano para lavarse, sus dedos entraban en el agujero sin dificultad de cómo lo tenia abierto, le ardía y empezó a chorrearle el semen , se lavo con bastante agua caliente que era como un bálsamo para esas carnes abiertas, después de jugar un rato teniendo en una mano los líquidos blancos y gelatinosos de la leche que le salía de adentro, volvió a la habitación.

Se metió en la cama y abrazo fuerte al padrino, lo lleno de besos mientras le tocaba el pene y le decía que "eso" ahora era de ella, Javier la acaricio y le respondía los besos con el mismo cariño, amaba a esa criatura, fue al baño a lavarse y regreso enseguida, se acostó a su lado y su ahijada apoyo la cabeza sobre su pecho, el la rodeo con su brazo, hablaron mucho mientras miraban un poco de televisión, luego la apagaron y se durmieron, se quedaron juntos, abrazados y desnudos como estaban hasta que los sorprendió el amanecer.

Temprano a la mañana después de desayunar y viendo que la tormenta había pasado emprendieron el viaje nuevamente, Javier había notado que su ahijada antes de subir al auto todavía caminaba un poco abierta de piernas, como si le doliera algo, y apenas subieron a la autopista le pregunto como se sentía, ella iba con la cabeza apoyada en los hombros de el.

"Rebién padrino, nunca me había sentido tan feliz, estoy pasando los mejores momentos de mi vida, se que voz me amas como te amo yo, y ahora si que les voy a decir a todos,

¡Mi padrinito es mío, y mío solo¡, además te digo algo padrino, aunque me da un poquito de vergüenza contártelo, me gusto mucho, pero mucho, todo lo que me hiciste en la cama, eso si, me quedo el agujerito de la cola un poquito abierto, me duele un poquito cuando camino y cuando me siento, pero ya va a pasar, eso no me importa, padrino te quería preguntar algo, ¿podremos tener un bebe nuestro algún día?"

Javier la miro, agarro el volante con una sola mano, paso su brazo sobre el hombro de Paola, la apretó fuerte y la beso en los labios, a pesar de los problemas y dificultades que les esperaba por esa relación, el iba a ser solo para su ahijada como se lo había prometido, ahora sabia que no la iba a dejar nunca y que ella seria solo de el.